Como evitar que te hagan la cobra

A todos nos ha pasado alguna vez estando con una chica, que nos hemos quedado en blanco tras escuchar una frase como: “tengo novio, vas muy rápido, etc”.

Lo peor en estos casos, es ser reactivo, y la mayoría de hombres lo son. No saben que decir, se sonrojan y acaban enfadándose internamente, pero ellas lo notan. Ahora bien, parecerá una tontería, pero si en estos casos tenemos una frases enlatadas para decir, no nos mostramos reactivos, y seguimos con nuestro juego, las cosas cambian, y mucho.

Para empezar, NUNCA debes pedir perdón por un acto que querías hacer (siempre que la otra persona no se sienta mal, claro está). Veamos un ejemplo muy sencillo y muy común:

“LA COBRA”

(Interacción entra chico y chica, todo fluye perfectamente, y él, cuando cree que es el momento, se lanza a sus labios, pero… ella le hace la odiada cobra)

MAL:

Él: lo siento, perdóname, no quería molestarte ni incomodarte, no sé porque he hecho eso, te pido perdón de nuevo…

(Estas palabras son como suicidarte, son como coger todo lo que llevabas hecho, todo ese trabajo, y pegarle una patada, además de no ser congruente. Si tú muestras ser un ganador desde el principio, LNV alfa, directo, que sabe lo que quiere, porque ella te quite la cara (por mil razones) no puedes hacer eso…)

BIEN:

Él (mirándola a los ojos): ¿sabes? Me apetecía tanto probar esos labios tan tiernos… es que están hechos para el deseo, me llamaban a voces… shhh escúchalos, ¿los puedes oír?

(La diferencia es abismal. Aquí él sigue siendo alfa, da un porqué de su acción, incluso sexualiza, y además, crea distensión al final con la broma de sus labios, que en el fondo es echarle un poco el muerto a ella, a sus labios, que lo has hecho por ti, pero sobre todo por ella, por culpa de sus labios)

Vemos con los dos ejemplos algo muy claro: NUNCA pidas perdón por algo así, tómatelo como un juego en el que no siempre se gana, y si no eres reactivo y sigues siendo alfa, ese beso caerá por su propio peso. Ella sabrá que lo vas a intentar más veces, y que para ti es algo normal hacerlo, perdiendo esa resistencia e incluso, arrepintiéndose de no haber besado tus labios antes.

COMO EVITAR “LA COBRA”

No voy a darte la manera de siempre ganar la partida, o la frase para enamorarlas a todas porque… NO EXISTE.

Hay formas de “calentar” el ambiente, de hacerlo todo más sexual, y siguiendo estos consejos, disminuirás ese miedo a la odiada cobra, porque parte de ese miedo que llevamos dentro, es lo que nos hace dudar, y ellas notan esa inseguridad.

Cuando estés con ella, no seas reacio a tocarla. Disfruta del momento, tócala, conecta con ella mediante el tacto. Acércate tanto que puedas oler su perfume. Apártale el pelo del cuello, acércate sin más, y huele su perfume. Hazlo todo de manera NATURAL, sé tu mismo, estate tranquilo. Aunque estéis solos, dile cosas al oído con la excusa de: “ufff si yo te contara lo que me paso el otro día… pero es que súper secreto y aquí nos están observando, hay micrófonos shhh” (te acercas a su oído y le cuentas algo gracioso, para crear esa distensión, pero hazlo de una manera sexy, voz de hombre y suave, da igual lo que digas).

Mientras habláis, habrá un momento que ella ponga sus manos sobre sus piernas. Aprovéchalo para coger sus manos y contarle algo intenso, muestra tus sentimientos, mientras juegas a entrelazar los dedos, a acariciar sus manos… (la rutina de la boda se podría aplicar en este caso).

Hay muchos más detalles, como tocar su pelo, dejar tu mano sobre su muslo o su rodilla. Si en algún momento observas que no hay demasiada confianza o que ella se muestra aún fría, siempre juega con lo absurdo: (tocándole su muslo y metiéndote en el papel de víctima)

Yo: A ver, llevamos hablando 10 minutos y ya me ocultas cosas…me parece demasiado esto…

Ella: ¿Pero qué pasa? Jajajaja.

Yo: Mira toca aquí conmigo, si, en tu muslo, mira (cogiendo su mano)… no me habías dicho que tienes unos muslos tan duros, seguro que vives en el piso más alto de aquí y subes la compra por las escaleras… estás cosas se avisan que me he hecho daño en la mano, y vivo de mis manos… me estoy imaginando dándote una palmada en el culo y seguro que suena en toda la calle… ¡qué barbaridad! Jajajajajaja.

No es tan difícil, simplemente reírse de las cosas y ser absurdo para mí es la mejor opción.

He dejado para el final, el mayor potenciador sexual. No, no son tus manos, ni tus palabras… es la mirada.

Una mirada es capaz de decir tantas cosas, de calentar a una chica en pocos segundos, de hacer que un escalofrío recorra su espalda… por eso ¡ÚSALA! Puedes hablar de que mañana lloverá mientras con la mirada te la estás imaginando desnuda en tu habitación. Mírala a los ojos de verdad, haz un 80% mirando sus ojos y 20% mirando a la nada. Juega con ese porcentaje y verás como todo cambia.

Volviendo al tema de la temida cobra, para calentar más la situación, simplemente mira sus labios durante 2-3 segundos, que ella lo note, pero que no sea algo constante. Su subconsciente recibirá la orden de “me quiere besar” y no será algo tan frío como era sin tocarla, olerla, sentirla, mirarla, ¿verdad? Acércate a centímetros de su boca, mírala, y vuelve a tu posición inicial creando distensión. Si al acercarte, ella sigue ahí sin apartarse, es que está preparada.

Ten confianza en tus actos, sabes que todo va a salir bien pase lo que pase, y aplicando estos consejos, ¡serás el encantador de cobras!

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